Somos las ciudades verdaderas,
con todas las personas diferentes que viven
dentro de nostoros,
con luces más brillantes que estrellas,
con un amor más puro que la nieve.
Somos las ciudades verdaderas,
limitadas por mares de lágrimas,
vigiladas por montanas de utópias,
libertadas por ilusiones inocentes.
Somos las ciudades verdaderas,
que núnca duermen sin sonar.
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